El acné se inicia en la pubertad, cuando
el aumento de andrógenos incrementa el tamaño y
actividad de las glándulas pilosebáceas. Cuando se
bloquea el folículo pilosebáceo se forma el
comedón, compuesto de sebo, queratina y microorganismos.
Estos producen enzimas que atacan el sebo para formar
ácidos grasos libres, que irritan la pared folicular. La
retención de las secreciones sebáceas y la
dilatación del folículo puede originar quistes. Al
romperse el folículo libera los ácidos grasos y
productos bacterianos que inflaman los tejidos, pudiendo dejar
cicatrices.El acné superficial se caracteriza por comedones abiertos (granitos) o cerrados (puntos blancos), pápulas inflamadas, quistes superficiales y pústulas. A veces al manipular un granito no inflamado se producen quistes grandes que dejan cicatrices. El acné superficial suele curar sin cicatrices, pero al romper los granitos y rascar las lesiones rotas puede aumentar la cicatrización.
En el acné profundo además se producen nódulos inflamados profundos y quistes llenos de pus; algunos se abren hacia la superficie cutánea eliminando su contenido. Es frecuente que dejen cicatrices.
El acné se exacerba en invierno y mejora en verano, probablemente por el efecto benéfico del sol. La dieta tiene poco o ningún efecto. Puede presentarse en ciclos con la menstruación y desaparecer o empeorar con el embarazo. En mujeres que desarrollan acné por primera vez a los 30 ó 40 años puede deberse a la aplicación de cremas “humectantes” que contienen aceites comedógenos.
El acné suele curar espontáneamente, pero no es posible prever cuando ocurrirá.
Aunque la enfermedad es casi universal; algunos adolescentes se aislan utilizándola como excusa para evitar ajustes personales difíciles (hay conceptos erróneos sobre la relación entre acné y dieta, ejercicio o sexo). Algunos cosméticos lo agravan; es necesario evitar en especial productos oleosos. El tratamiento depende de la gravedad de las lesiones.
Acné superficial: si la cara es grasosa, debe lavarse varias veces al dia con cualquier jabón de tocador (aunque ello tiene poco efecto sobre las lesiones); los jabones antibacterianos no son útiles y los abrasivos impedirán utilizar tretinoína o benzoilperóxido.
Las lesiones inflamatorias no se abren hasta que están en fase de pústula, y si se quita la costra que recubre la lesión abierta puede retrasarse la curación varias semanas y producirse una cicatriz hundida.
La luz del sol y los medicamentos tópicos irritantes sirven en lesiones superficiales. La luz solar causa sequedad y ligera descamación.
En los casos rebeldes el dermatólogo puede indicar productos más enérgicos o incluso antibióticos. El uso de éstos sin control médico puede traer efectos secundarios, como la vaginitis por Candida en mujeres.
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