Para entender mejor este episodio se recomienda leer:
Cómo sana una herida 1
Cómo sana una herida 2
Cómo sana una herida 3
Mientras Don Juan está muy ocupado observando su pulgar, del que brotan algunas gotas de sangre, sin que él se dé cuenta en su organismo comienza a actuar nuestro microscópico protagonista, un leucocito neutrófilo que ha corrido a informar al General Granulocito acerca de lo que ha sucedido.
-¡General Granulocito! ¡Se ha abierto una brecha en el dedo pulgar!
Y de inmediato el General Granulocito comienza a dar órdenes:
-¡Que abran los conductos de plasma, pues las células de la zona afectada no deben secarse por ningún motivo! ¡Avisen a las plaquetas para que preparen las redes de fibrina!
Y mientras las plaquetas retienen a los glóbulos rojos con sus redes, taponando los vasos sanguíneos, los leucocitos macrófagos se dedican a eliminar los gérmenes que han ingresado por la herida.
Se desata una batalla sin cuartel, en una lucha cuerpo a cuerpo en la que si bien los leucocitos son mucho más grandes que las bacterias, éstas los superan con creces en número.