Para entender mejor este episodio se recomienda leer:
Tétanos: no espere a tener síntomas
¡Ojo con los antibióticos!
Debido a que las batallas libradas por los leucocitos Neutrófilos y el ataque con anticuerpos no han sido suficientes para contener la infección, el dedo de Don Juan se hincha y se pone de color morado. Su esposa lo advierte, y le llama la atención sobre el estado de su pulgar.
-Viejo, hacete ver ese dedo, que se te va a echar a perder...
-Sí, veré al doctor - responde Don Juan que mira con preocupación el aspecto que tiene su dedo.
Una vez en el consultorio del médico, éste le examina el dedo y comenta:
-Hum, está bastante feo... - y tomando un bisturí le explica:
-Debo limpiar la zona infectada ¿Cómo se lastimó?
-Me clavé una espina y... ¡Ay! - dice Don Juan cuando el médico reabre la pequeña herida para eliminar el pus y desinfectar la zona. Luego le cuenta que le aplicó su "remedio casero", lo que provoca un llamado de atención del facultativo:
-¡Pero Don Juan! ¿Cómo se le ocurre ponerle barro a una herida?
-Pero otras veces... - replica tímidamente el paciente.
-Otras veces sus defensas superaron la infección. ¡Listo! - replica el galeno mientras termina de vendarle el dedo. Y agrega:
-Le daré unos antibióticos... ¡Está vacunado contra el tétanos?
-Creo que no... - dice Don Juan, no muy seguro.