Por ello, en el mundo, en cualquier momento, al menos diez millones de pacientes que expectoran bacilos diseminan la infección a su alrededor. Ultimamente se ha comprobado un gran número de casos en los enfermos de SIDA, debido a su falta de defensas.
Su primera apelación médica fue "tisis", que se deriva del verbo griego "phthinein" (consumirse). En el siglo XIX, e incluso a principios del siglo XX, se la denominaba consunción. Pero ya en el siglo XVII, el anatomopatólogo francés Sylvius había utilizado por primera vez el término "tubérculo" al describir las lesiones nodulares descubiertas en los pulmones de las personas fallecidas a causa de la enfermedad que consume. Pero se ha comprobado que fue Johan Schonlein, en 1839, quien primero utilizó el nombre de "tuberculosis".
Más de diez medicamentos son activos contra la tuberculosis. Cada uno de estos medicamentos actúa de manera especial y ataca una de las numerosas poblaciones de bacilos que cada paciente alberga en su organismo. El costo del tratamiento varía según la asociación de medicamentos prescriptos. Es imperativo que la toma de estos medicamentos se haga de manera regular. La vacuna BCG, descubierta en 1921, protege a los niños contra la tuberculosis.
La infección se transmite fundamentalmente por exposición a los bacilos de un enfermo de tuberculosis pulmonar propagados en el aire. Al toser, al estornudar o simplemente al hablar, el enfermo llena el aire de gotitas de humedad que contienen bacilos.
La mejor solución, tanto para el individuo como para la comunidad es el diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz. El medio más simple de diagnóstico es el examen del esputo. Los síntomas usuales de tuberculosis pulmonar son: tos persistente, pérdida de peso y fiebre.
El tratamiento requiere la ingestión regular de medicamentos, diariamente o dos veces por semana, durante un año.
La prevención de la tuberculosis infantil se efectúa vacunando con BCG al recién nacido o entre los dos y tres meses de edad.
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